lunes, 2 de noviembre de 2015

Reseña: Siempre hemos vivido en el castillo, Shirley Jackson

Sinopsis [de Amazon]: «Me llamo Mary Katherine Blackwood. Tengo dieciocho años y vivo con mi hermana Constance. A menudo pienso que con un poco de suerte podría haber sido una mujer lobo, porque mis dedos medio y anular son igual de largos, pero he tenido que contentarme con lo que soy. No me gusta lavarme, ni los perros, ni el ruido. Me gusta mi hermana Constance, y Ricardo Plantagenet, y la Amanita phalloides, la oronja mortal. El resto de mi familia ha muerto.» Con estas palabras se presenta Merricat, la protagonista de Siempre hemos vivido en el castillo, que lleva una vida solitaria en una gran casa apartada del pueblo. Allí pasa las horas recluida con su bella hermana mayor y su anciano tío Julian, que va en silla de ruedas y escribe y reescribe sus memorias. La buena cocina, la jardinería y el gato Jonas concentran toda la atención de las jóvenes. En el hogar de los Blackwood los días discurrirían apacibles si no fuera porque los otros miembros de la familia murieron envenenados allí mismo, en el comedor, seis años atrás.


   Leí este libro como leo todo lo que me interesa: sin saber de qué iba. Es una novela cortita, algo más de 200 páginas, con una narración aparentemente sencilla, pero que esconde un trabajo literario importante. Mary Katherine, o Merricat como la llama cariñosamente su hermana, será nuestra narradora, nos llevará de la mano por su rutina y por las normas que debe cumplir (no tiene permitido entrar en la habitación de su tío, o preparar la comida, pero sí servir el té). 

Shirley Jackson. Imagen tomada de aquí


   Desde el principio el lector entra en esa atmósfera opresiva que vive la protagonista. No sabes muy bien qué pasa, un misterio flota en el aire, pero sabes que hay algo que ocultan, algo por el que la gente del pueblo odia a la familia Blackwood aún más que antes. A lo que queda de la familia Blackwood, porque salvo el tío Julian, Constance y la propia Merricat, el resto ha muerto. 

   La historia se va desgranando poco a poco, pero sin contar demasiado. Algunas cosas las debe suponer el lector. Otras, se desvelan en medias frases a lo largo de toda la novela, que si bien es corta, tiene una intensidad impresionante. 

   Lo mejor, sin duda alguna, es, además de esa atmósfera de cuento gótico, que te hace pensar que en cualquier momento puede pasar absolutamente cualquier cosa, es Merricat. Es un personaje muy bien construido, una adulta (en la primera línea nos dice que tiene 18 años) aniñada, salvaje, que no le gusta bañarse y va a todas partes acompañada de su gato. Merricat y su relación con el mundo, tan particular, tan diferente... 

Merricat. Fuente

   No había leído nada de esta autora previamente, pero después de Siempre hemos vivido en el castillo repasaré toda su bibliografía. Es la suya una pluma delicada, que no da puntada sin hilo y que construye, en muy pocas páginas, una historia de suspense impecable. 

   Muy recomendable para esta época del año, con Halloween tan cerca, tanto si sois fans del terror como si no, porque, como digo, la historia es de suspense y misterio, no de miedo. 

4 comentarios:

MRCastillo dijo...

Parece interesante, a ver si me lo dejas algún día :)

Trescatorce dijo...

Me lo apunto, sin duda. Qué interesante suena!
Gran reseña.
¡Besotes!

Narayani dijo...

No lo conocía de nada pero pinta bien. Me apetece leer algo que de miedito pero siempre lo voy dejando. Este libro puede ser una buena opción.

Besos!!

Lady Boheme dijo...

MRCastillo: Cada vez tienes un nick distinto ;) ¿No lo tienen en tu biblio? Te lo dejo si te vienes, claro :P

Trescatorce: ¿Te lo llevo el viernes?

Narayani: Miedo no da mucho, pero la atmósfera asfixiante angustia, y Merricat y la historia merecen mucho la pena.

¡Gracias por comentar!