lunes, 14 de diciembre de 2015

Papá Noel Invisible 2015




¡Ho, ho, ho! Este es el segundo año que participo en el Papá Noel Invisible que organiza Beleth y por segunda vez, estoy encantada con el resultado. Ha sido muy divertido preparar los regalos de mi víctima, elegir los libros de su wishlist, enviarle las monerías... Y, claro, ¡recibir mis regalos! Ha sido un pleno acierto, la verdad, porque aunque la lista de deseos la hice yo, siempre hay cosas que te apetecen más y otras que te apetecen un poquitín menos, y mi amiga invisible, Siriax2, ha elegido justo los libros que más hiperganas tenía. 

Os dejo foto del conjunto de regalos: 


   Los libros son Carry On y Eleanor & Park, ambos de Rainbow Rowell y ambos en inglés. Hace poco me leí Fangirl y me ENCANTÓ, volví a mi etapa teenager y lo disfruté muchísimo, y se ha convertido en una autora de la que quiero leer absolutamente todo. Las monerías son libretas (¡¡libretas!! ¡¡Adoro las libretas!! Luego no las uso pero da igual) , un boli de Hello Kitty, post-its monísimos, un peluche de minion y otro minion-spiderman, dos pulseras muy cuquis y una chapa de un libro. 

Como digo, estoy requetecontenta con mis regalos, muchísimas gracias a Siriax2 por todo. 

viernes, 27 de noviembre de 2015

Reseña: La mujer de negro, Susan Hill

Sinopsis [de Amazon]: Cuando el joven abogado Arthur Kipps recibe el encargo de viajar a un pueblo remoto del interior rodeado de marismas brumosas para asistir al entierro de una anciana no puede ni imaginar lo que le espera, y sólo ve en ello la posibilidad de progresar profesionalmente, lo que quizá le permita finalmente casarse. Mientras intenta poner orden en el legado de la difunta, empieza a ver una extraña aparición... [...]

   He decidido recortar la sinopsis porque era casi  más larga que el libro y destripaba todo. En serio, no sé quién redacta estas cosas pero deberían hacérselo mirar. 

   Leí este libro hace unas semanas y no me gustó demasiado. Es una novela cortita, con una ambientación muy buena, digna de las mejores novelas góticas del siglo XIX a pesar de ser un libro mucho más reciente. 

   Pero algo falla en el desarrollo, en el argumento, que no consigue esa plenitud que sí tiene la ambientación. En tan pocas páginas no llegamos a conocer bien a los personajes y la voz narradora, el propio Arthur Kipps, no transmite demasiado bien sus emociones. 

   Aún así, para los fans del terror gótico, es una pequeña joyita, porque ya sólo por la ambientación y un par de escenas con la "mujer de negro", merece la pena. De la película que protagonizó Daniel Radcliffe no me acuerdo de casi nada, sólo puedo decir que no tiene nada que ver con el libro. 

miércoles, 18 de noviembre de 2015

¿Cómo se guarda Internet?

   En el mundo de los archiveros, bibliotecarios y documentalistas hay una prioridad más allá de la atención al usuario: conservar nuestro patrimonio documental. Con los libros, revistas y hasta CDs y DVDs la opción parece clara: el almacenaje. Pero, ¿qué sucede cuando el patrimonio es algo tan intangible como una página web?

   El pasado viernes tuve la oportunidad y la suerte de asistir a una charla-debate sobre este tema en la Biblioteca Nacional. La charla la realizó Mar Pérez Morillo acompaña de una presentación en power point que podéis ver en este enlace.

   Internet también debe archivarse y conservarse, pero las tareas para llevarlo a cabo son más complicadas que el almacenaje del patrimonio documental físico. El precedente de la conservación digital lo tenemos en Internet Archive, una biblioteca digital que lleva en marcha desde 1996 y se dedican a guardar la web mundial. A raíz de la fundación de Internet Archive, surgen más archivos en el mundo para conservar webs, blogs y demás sitios online. Primero las bibliotecas nacionales de distintos países (Suecia, Australia, EEUU) y después otras organizaciones como universidades o bibliotecas estatales.

Servidores de Internet Archive. Foto de aquí

   Pero, ¿cómo se guarda Internet? ¿Cómo se pueden conservar páginas webs, redes sociales o blogs? Internet Archive desarrolló un software que rastrea la web y guarda todo lo que encuentra (o todo lo que se le parametriza). Esto se almacena en formato WAR, que después otro software (Open Wayback) puede recuperar y mostrarlo como si se tratara de la web viva.

  Esto genera una cantidad de información digital descomunal, para cuyo almacenaje se necesitan unos servidores gigantescos. Es más, para poder poner en marcha el software de rastreo Heritrix (heredera en latín) se necesitan varios servidores por cada parámetros de búsqueda. El edificio de Internet Archive en San Francisco es enorme y en la empresa hay más de 200 empleados.

   En España, esta labor de conservación se lleva haciendo en la Biblioteca Nacional desde 2009, año en que se contrató una recolección a través de Internet Archive. En 2014, se desarrolló un software propio para llevar a cabo esas "recolecciones de información".

Servidores de la BNE. Foto extraída de su web

   ¿Y por qué es importante guardar esta información? En parte porque es patrimonio documental y como tal, ya tiene derecho propio a su conservación. En parte porque es nuestra memoria histórica, aunque ahora esto parezca de risa. Las páginas webs se cierran y desaparecen por completo y esto no sucede sólo cuando el dueño del sitio web decide cerrarlo sino también cuando un dominio entero desaparece porque ha desaparecido el país al que pertenecía, como sucedió en Yugoslavia.

   Aunque se está trabajando cada vez más por la conservación de esta información, su puesta al público es un tema espinoso -sobre todo por cuestiones de derechos de autor-, por lo que de momento, el contenido que tiene recopilado la BNE no está en acceso abierto. Otras bibliotecas, como la British Library o la Biblioteca Nacional de Australia tienen parte de contenido abierto: aquellas páginas web para las que han solicitado permiso previo.

   Queda mucho camino por recorrer en el campo de la preservación digital, pero los primeros pasos, que son recopilar la información, ya se están dando. Muchas gracias a Mar Pérez Morillo por la estupenda charla y a la Biblioteca Nacional de España por su organización.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Me pone muy nerviosa

   Me pone muy nerviosa conocer gente nueva. Hablar por teléfono. Llegar tarde y no poder evitarlo. Llegar pronto y que los demás lleguen tarde. Los grumos que deja el colacao (y por eso soy de nesquick). 

   Me ponen muy nerviosa los perros sueltos, que se acercan y no sabes si te van a llenar de babas o te van a intentar morder. La gente que se acerca mucho cuando hablas. La gente en general. Salir de fiesta. 



   Me pone muy nerviosa que se acerque la fecha para un examen y no haberlo preparado bien (a pesar de lo cual, siempre dejo las cosas para el último momento). Que me cambien los planes a última hora. Probar cosas nuevas. 

   Me pone muy nerviosa que alguien intente leer por encima de mi hombro. Que me pidan que preste algo que no quiero prestar. Que me cojan mis cosas sin preguntar. Tener que pedirle algo a alguien, especialmente si no le conozco. 

   Me ponen muy nerviosa (y esto es nuevo) las traducciones del inglés, tanto en libros como en películas y series. Me ponen muy nerviosa muchas cosas y, con los años, en vez de menos, cada vez son más. 

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Nueva rutina de deporte

   Ya era hora de cambiar, después de tantos meses haciendo la misma rutina en el gimnasio, levantando las mismas pesas (bueno, de vez en cuando una más grande, por progreso) y haciendo los mismos ejercicios. Se termina haciendo aburrido. Además, cuatro días a la semana para hacer pesas se me estaba haciendo demasiado y prefería bajar a tres.

   La nueva rutina es fresca, es nueva, es divertida. Es divertida pero tiene máquinas infernales que no me gustan nada y que hacen que el Zagal se ría de mí cuando me pongo en modo pataleta... pero bueno. No me gusta probar máquinas nuevas y me cuesta hacerme con ellas, así que le tendré que dar una oportunidad, porque las dos veces que me ha pasado eso, las máquinas me han terminado encantando.



   De momento sólo he probado un día, para hacer pecho y bíceps. Fue el lunes y cuando escribo esto (martes) tengo unas agujetas impresionantes en ambos grupos musculares. Cuando se publique esto estaré yendo al gimnasio a hacer pierna y hombro, será un día especialmente largo pero merecerá la pena, seguro.

   Me hace ilusión ir progresando y apuntando en un Excel (me he aficionado a las tablas Excel, no sé muy bien por qué, cuando antes las odiaba) el peso que voy levantando y las repeticiones que hago. Cada vez es más y mejor, más repeticiones, más peso, el movimiento menos tembloroso... A veces incluso lo hago mejor que los muchachos gigantes que entrenan en mi gimnasio, que se preocupan mucho de cargarse hasta arriba de peso pero luego hacen mal el movimiento. No lo entenderé nunca. Por qué van con camisetas de tirantes recortadas, tampoco.

   En fin, que la nueva rutina me hace feliz. Aunque haya máquinas infernales de por medio.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Reseña: Siempre hemos vivido en el castillo, Shirley Jackson

Sinopsis [de Amazon]: «Me llamo Mary Katherine Blackwood. Tengo dieciocho años y vivo con mi hermana Constance. A menudo pienso que con un poco de suerte podría haber sido una mujer lobo, porque mis dedos medio y anular son igual de largos, pero he tenido que contentarme con lo que soy. No me gusta lavarme, ni los perros, ni el ruido. Me gusta mi hermana Constance, y Ricardo Plantagenet, y la Amanita phalloides, la oronja mortal. El resto de mi familia ha muerto.» Con estas palabras se presenta Merricat, la protagonista de Siempre hemos vivido en el castillo, que lleva una vida solitaria en una gran casa apartada del pueblo. Allí pasa las horas recluida con su bella hermana mayor y su anciano tío Julian, que va en silla de ruedas y escribe y reescribe sus memorias. La buena cocina, la jardinería y el gato Jonas concentran toda la atención de las jóvenes. En el hogar de los Blackwood los días discurrirían apacibles si no fuera porque los otros miembros de la familia murieron envenenados allí mismo, en el comedor, seis años atrás.


   Leí este libro como leo todo lo que me interesa: sin saber de qué iba. Es una novela cortita, algo más de 200 páginas, con una narración aparentemente sencilla, pero que esconde un trabajo literario importante. Mary Katherine, o Merricat como la llama cariñosamente su hermana, será nuestra narradora, nos llevará de la mano por su rutina y por las normas que debe cumplir (no tiene permitido entrar en la habitación de su tío, o preparar la comida, pero sí servir el té). 

Shirley Jackson. Imagen tomada de aquí


   Desde el principio el lector entra en esa atmósfera opresiva que vive la protagonista. No sabes muy bien qué pasa, un misterio flota en el aire, pero sabes que hay algo que ocultan, algo por el que la gente del pueblo odia a la familia Blackwood aún más que antes. A lo que queda de la familia Blackwood, porque salvo el tío Julian, Constance y la propia Merricat, el resto ha muerto. 

   La historia se va desgranando poco a poco, pero sin contar demasiado. Algunas cosas las debe suponer el lector. Otras, se desvelan en medias frases a lo largo de toda la novela, que si bien es corta, tiene una intensidad impresionante. 

   Lo mejor, sin duda alguna, es, además de esa atmósfera de cuento gótico, que te hace pensar que en cualquier momento puede pasar absolutamente cualquier cosa, es Merricat. Es un personaje muy bien construido, una adulta (en la primera línea nos dice que tiene 18 años) aniñada, salvaje, que no le gusta bañarse y va a todas partes acompañada de su gato. Merricat y su relación con el mundo, tan particular, tan diferente... 

Merricat. Fuente

   No había leído nada de esta autora previamente, pero después de Siempre hemos vivido en el castillo repasaré toda su bibliografía. Es la suya una pluma delicada, que no da puntada sin hilo y que construye, en muy pocas páginas, una historia de suspense impecable. 

   Muy recomendable para esta época del año, con Halloween tan cerca, tanto si sois fans del terror como si no, porque, como digo, la historia es de suspense y misterio, no de miedo. 

viernes, 30 de octubre de 2015

Haciendo la colada

   Me encanta poner lavadoras. Es de las pocas tareas de la casa que no sólo no me importa hacer, sino que disfruto. Ponerlas y tenderlas. Recoger la ropa y guardarla (yo no plancho, va en contra de mi religión) ya me gusta menos, pero ir colocando la ropa en las cuerdas, recién limpia, con el olor al suavizante impregnándolo todo... Me encanta.

   El problema es que ahora que llega lo que para mí es buen tiempo, la época dorada del año en la que me puedo poner botas altas, jerséis y vestidos de lana y adornar el outfit del día con un pañuelo de colores... es también la peor época para las lavadoras.



   No tengo tendedero de interior. Debería hacerme con uno, pero me da pereza y ocupa sitio y me gusta que la ropa se seque al aire y al sol. El problema es que últimamente llueve casi a diario y el sol brilla por su ausencia (chistaco).

   Ahora tengo que mirar la previsión del tiempo antes de poner la lavadora. ¿Va a llover hoy? ¿Y mañana? Porque como hace más frío, la ropa tarda más en secarse. No, no hay previsión de lluvia, vale: mete corriendo la ropa en la lavadora, ciclo de media hora. A la media hora un centrifugado extra, que nunca viene mal que pierda un poco más de agua. Y a tender. Y pongo otra, que hay que aprovechar que estos dos días no va a llover, así que apretujo la ropa en las cuerdas. No sé cómo, consigo que quepa toda, debe ser cosa de magia.

Al día siguiente, a mediodía, me asomo y decido recoger la ropa, porque aunque la previsión del día anterior no daba lluvia, está muy nublado y no me fío. Y aunque hay alguna prenda aún húmeda, la mayoría está seco. Frío, pero seco.


Recojo y cuando llevo la mitad, empiezan a caerme gotas. Justo a tiempo, pienso. Y menos mal, porque segundos después se pone a llover como si no hubiera un mañana. Me siento casi como Indiana Jones al rescatar el Ídolo de Oro. Afortudamente, no salió de ningún sitio una piedra gigante rodadora. 


miércoles, 28 de octubre de 2015

Cómic: Ms. Marvel: Fuera de lo normal


 Sinopsis (de Panini Cómics): Kamala Khan es una chica como otra cualquiera que vive en Nueva Jersey... Hasta que un buen día recibe un don asombroso. Pero... ¿quién es realmente Ms. Marvel? ¿Una adolescente? ¿Una musulmana? ¿Una inhumana? ¿Todo lo anterior? Descúbrelo en el primer volumen de su colección, con el origen y las primeras aventuras de la superheroína adolescente que ha logrado conquistar a lectores de todo el planeta como sólo consiguen las historias fabricadas con la materia de la autenticidad. 


Quise leer este cómic desde que vi la portada. No me digáis que no es fantástica. No soy muy seguidora de los superhéroes Marvel, porque implica seguir una continuidad y ni mi memoria ni mi bolsillo dan para ello. Pero este Ms. Marvel es el inicio de una nueva heroína, que llena el hueco que dejó Carol Danvers al pasar de Miss Marvel a Capitana Marvel (y esto lo sé porque lo explican en el prefacio del cómic...). Al poderse leer independientemente me daba menos miedo, aunque estoy segura de que hay cosas que me he perdido por estar desvinculada del universo Marvel. 

   Este cómic nos presenta la historia de Kamala Khan, una adolescente paquistaní con unos padres tradicionales y protectores que está obsesionada con los héroes que pueblan su universo, especialmente con la Capitana Marvel. ¡Hasta escribe fan fictions sobre ellos! Un día, recibe poderes y asume la identidad de Ms. Marvel, pero se la termina llevando a su terreno y eso es fantástico porque tenemos a una superheroína que no va con botas altas, ni minifalda, ni escotazo y que, además, aunque tiene muy buena voluntad, no sabe muy bien cómo hacer las cosas (aunque se las arregla bastante bien). 

   Kamala es tremendamente carismática, se le coge cariño enseguida y es un personaje femenino tremendo. El cómic está lleno de buenrollito y es muy divertido. Es una lectura ligera pero estupenda, tanto si sois fan acérrimos de los héroes Marvel como si no habéis leído nada de ese universo pero os gusta la temática, este cómic lo vais a disfrutar. 

   Creo que ya ha salido el segundo tomo, que va directo a mi lista de deseos. 

lunes, 26 de octubre de 2015

Película: Crimson Peak

   Cuando una película me interesa, bien por director o por alguno de los actores, no me gusta saber nada del argumento. Y así es como he visto Crimson Peak (aka La Cumbre Escarlata), la última película de Guillermo del Toro, protagonizada por Tom Hiddleston. ¿Cómo me la iba a perder? 


  Es una historia de fantasmas, de terror gótico "teñido de rojo", como he leído por ahí, absolutamente magistral, perfecta de principio a fin. Con todos los elementos de una buena historia romántica y una ambientación impecable. 

   La verdad es que desde el primer fotograma quedé absorta en la película, y, aunque si bien no es redonda (las motivaciones me fallan un poco), lo puedo perdonar porque el desarrollo es magnífico. Y Tom Hiddleston está perfecto, cómo no. Jessica Chastain tiene quizá el papel más interesante de la película y lo lleva como un guante. Mia Wasikowska (qué apellido más difícil tiene esta chica) está correcta, pero no luce. 


Mal rollito...


   En definitiva, si queréis una buena película de terror, con algún que otro susto, y una buena historia de fantasmas, es vuestra película. Si sois incondicionales de Del Toro, no os decepcionará. 

viernes, 23 de octubre de 2015

Las bibliotecas son felicidad

   Me encantan las bibliotecas, siempre me han gustado. Recuerdo ir de pequeña todas las quincenas a la biblioteca del barrio y pasarme horas recorriendo los pasillos en busca de tesoros escondidos. No es que en mi casa no hubiera libros, que los había a miles (literalmente, mi padre trabajaba de encuadernador y se traía a casa los sobrantes), sino que me encantaba la idea de ir a la biblioteca, recorrer los pasillos hasta encontrar algo interesante y rellenar la ficha de préstamo, por aquel entonces aún en papel.

   En el colegio también usábamos la biblioteca todas las quincenas. El profesor de Lengua y Literatura nos animaba a coger libros, leerlos y hacer una ficha, para obtener "positivos" que podrían llegar a ser 1 punto más en la nota final. Bajábamos muchos, y muchos cogíamos libros, yo incluida.

Cuando tienes carnet de la biblioteca... oh yeah!


   Las bibliotecas siempre han tenido algo mágico para mí. El silencio, los libros bien colocaditos (aunque fue años después cuando descubrí todos los entresijos que esconden las clasificaciones, al estudiar la carrera para convertirme yo misma en bibliotecaria), la gente estudiando...

   También me gustaba comprar libros pero más de la mitad de las lecturas las hacía de biblioteca. Aún así, mi biblioteca personal fue creciendo con los años, y después llegaron las tres mudanzas que tengo a mis espaldas, llegó el kindle y llegó mi afición a los cómics... y el volumen de libros en posesión disminuyó. Vendí gran parte, regalé o doné otros, quedándome con cosas que realmente quiero tener, que realmente merecen la pena meter en cajas y transportar mudanza tras mudanza. 

   Y pese al kindle, pese a tener aún cerca de un centenar de libros pendientes, me sigue fascinando ir a la biblioteca, recorrer los pasillos y elegir al azar o encontrarme algún libro que hacía tiempo que quería leer. Me fascina leer algo que han podido leer cientos de personas antes que yo, ver el lomo doblado por el uso, las páginas amarillentas... No me gusta cuando alguien ha subrayado, pero sí cuando me encuentro un marcapáginas olvidado, una entrada de cine o de autobús... Recuerdos de alguien que leyó ese mismo libro que yo. 

¡Libros! ¡Las mejores armas en el mundo! 

   Hablo sólo del ocio, porque es para lo que suelo usar yo la biblioteca (al menos la pública), pero si tuviera que ponerme a hablar del gran valor que tiene como institución cultural, las labores fundamentales de alfabetización cultural e informacional, no podría parar de escribir. Normalmente, vemos la biblioteca pública sólo como un sitio donde almacenan libros para leer por ocio, pero eso es la punta del iceberg.

  Las bibliotecas custodian todo tipo de fuentes del saber y la cultura, son un puente entre el ciudadano y el conocimiento. Posibilitan que personas sin recursos tengan acceso a Internet. Organizan actividades de fomento de la lectura y de extensión cultural. Llevan la biblioteca allí donde los ciudadanos no pueden llegar (bibliobuses, servicio de préstamo domiciliario, bibliotecas en prisiones u hospitales, etc.).

Interior de un bibliobús de Salamanca. Imagen de aquí


   Además, la biblioteca es de todos y para todos, lo que implica que se pueden hacer desideratas o peticiones de libros que se suelen comprar, o al menos lo hacen cuando el presupuesto lo permite. Desgraciadamente, las bibliotecas tienen poca visibilidad y eso se traduce en poco presupuesto. Los libros desgastados, en mal estado, que no pueden reemplazarse por otros nuevos es una gran prueba de ello.

   En definitiva. Las bibliotecas (especialmente las públicas) son magia, son ilusión. Son básicas e indispensables en la sociedad y debemos luchar porque sigan existiendo, sigan realizando su labor de llevar el conocimiento y la cultura a todo el mundo que lo requiera.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Reseña: Hijos del Dios Tuerto, Virginia Pérez de la Puente

Sinopsis [de Amazon]: ¿Quieres cambiar tu destino, Harek Haraldsson? Llegarán tras el deshielo. Llegarán sedientos de sangre, sedientos de vidas, sedientos de venganza. Y no puedes impedirlo. 

¿Quieres cambiar tu destino, Loki? Tu camino está trazado. El camino hacia la traición, hacia la muerte, hacia la destrucción de los mundos. Y no puedes evitarlo.
El destino no se puede esquivar. El destino no se puede cambiar. El destino es. 


Las nornas tejen en su tapiz el pasado, presente y futuro de los nueve mundos, entrelazando los hilos de las vidas de dioses, hombres y monstruos. Ocultas bajo las raíces de Yggdrasill, las tres hilanderas empiezan a hilvanar un hilo de oro: el hilo de un héroe, Harek Haraldsson, jarl de un clan de vikingos que se prepara para el ataque de otro fiordo con el que mantiene una deuda de sangre. Mientras se debate entre la responsabilidad de proteger a su gente y la tentación de sucumbir a la sed de venganza, Harek ignora que su hilo está entretejido con los hilos de los dioses. De sus decisiones dependerá el destino de los æsir y su victoria o derrota en el Ragnarök, que llegará, como los enemigos de su clan, después del hielo. 



   Me encantan los vikingos, es inevitable. Barbas, pelos largos... ¿cómo no me iban a gustar? Pero además su mitología me fascina. Quizá es porque no tiene nada que ver con la nuestra, son totalmente alienígenas para nuestra cultura y lo más cerca que hemos estado de ellos ha sido Vickie el Vikingo (y no cuenta, no). 


Y esto explica mi obsesión por los vikingos...
   Por eso, necesitaba leerme Hijos del Dios Tuerto. ¿Una novela sobre la mitología vikinga? ¡Esto es para mí! Y, efectivamente, me ha encantado. Se me ha hecho cortísima, me habría gustado que tuviese 100, 200 o incluso 300 páginas más, de lo mucho que la estaba disfrutando. 

   Hijos del Dios Tuerto nos cuenta la mitología vikinga novelizada. Nos humaniza a esas deidades nórdicas, esos aesir, vanir, jotünn y les da personalidad y motivaciones. Vemos un lado de Loki diferente al que conocíamos del timador, y esto me ha gustado. Además, hay una trama en Midgard (el mundo de los hombres), donde nos presentan el mundo humano de esos norsemen de una forma muy amena. 

Imagen sacada de aquí. Cita del libro añadido por mí. 
   Pero la novela no es sólo para los que estamos obsesionados con el vikinguismo: es una novela de fantasía con entidad propia, con una narración impoluta y un desarrollo equilibrado. El final es trepidante y adictivo, llegado cierto punto, es imposible parar de leer hasta terminar el libro. 

   Quiero comentar algo acerca de que este libro sea autoeditado y es que ya quisieran muchas editoriales de renombre tener el cuidado y el mimo que ha puesto Virginia en su novela. La edición, la redacción y la ortografía son impecables. Ni una errata, ni una falta me he encontrado y eso se agradece. 

   Hijos del Dios Tuerto es una novela que recomiendo mucho, y a partir de ahora, Virginia Pérez de la Puente pasa a ser una autora a tener muy en cuenta. Si os animáis, este libro está a menos de 3€ en Amazon

lunes, 19 de octubre de 2015

No soy una chica de alturas

   No sé qué extraña obsesión tengo con ponerme zapatos de tacón. Me resultan incómodos, me molestan, como no me los pongo nunca me suelen hacer heridas y es imposible dar dos pasos con ellos. Pero siempre que hay algún evento más formal, termino rebuscando y descartando los comodísimos zapatos planos que tengo, las estupendas botas con algo de cuña, y plantándome unos tacones. Taconazos no: tacones. Nada de alturas vertiginosas de diez centímetros, no.

   Y ahí está el error. Quedan muy bien, pero no son cómodos. Nadie me puede decir que un zapato de tacón, que te obliga a ir de puntillas (en mayor o menor medida) es cómodo. Puede que te hayas acostumbrado y ya no lo notes, pero hay infinidad de patologías relacionadas con el uso continuado de tacones y lo que hacen en realidad es deformar el pie.

   Así termino yo, con un vestido precioso, un maquillaje normalito y más o menos peinada y la cago fastidio al ponerme unos zapatos con los que no voy a poder andar. Todo porque los vestidos quedan mejor con tacones, más bonitos. Porque tensan el gemelo. O yo qué sé. O porque como no te puedes mover, no puedes huir del tío babas que te acosa en la discoteca.

   Es curioso que me ponga tacones dos veces al año, si acaso, y tenga en mi armario más de media docena de pares de zapatos con esa trampa mortal añadida. Curioso, y de gilipollas, un poco, pues también.


   La cosa se complica cuando no me gustan las bailarinas ni los zapatos planos. No, no, y no. Lo siento, no me van. Tengo un 40 de pie, si me pongo algo así parece una lancha motora. Prefiero esconderlos en unas confortables botas o hacerlos sufrir sobre unos tacones, que así inclinaos, no se nota que son tan largos.

   Hace un par de semanas tuve un bautizo. Me puse un vestido negro que me encanta y me hace sentir como una princesa, conseguí más o menos pintarrajearme la cara y el pelo fue castigado y detenido en una coleta para que no pudiera rebelarse. Y me puse tacones. Y aunque la ceremonia era a menos de diez minutos andando de mi casa, llegamos tarde porque no podía andar deprisa. No eran especialmente incómodos, pero mis pies no están hechos para esas alturas. A la vuelta estuve tentada de quitármelos y volver descalza... Pero al final aguanté todo el camino.

   Los zapatos volvieron a su caja, que terminará enterrada en el armario, con una pila de botas planas, zapatillas y sandalias. Hasta el próximo evento. Hasta la próxima vez que decida torturar a mis pobres pies.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Unbreakable Kimmy Schmidt [serie]

   13 capítulos. 13 cortísimos capítulos de una serie maravillosa, divertida, buenrollera, adictiva y con un humor tremendo, absurdo y ácido. Y se acaban tan pronto que, aunque no puedes parar de ver capítulo tras capítulo te arrepientes mucho cuando llegas al final. Porque se acaba y de momento no hay más Kimmy, no hay más Titus y no hay más situaciones delirantes.



   La serie arranca cuando cuatro mujeres son rescatadas de un búnker, donde habían pasado 15 años secuestradas por una secta que afirmaba que el mundo había terminado. Una de ellas, Kimmy, decide quedarse en Nueva York a vivir en vez de volver a su ciudad natal en Indiana, y la serie nos va contando sus progresos en la gran ciudad.

   Kimmy es entrañable, adorable, divertida y con un enorme corazón... pero es rara. Es así, es muy rara, tiene 15 años de desfase y hay cosas, como en el ámbito tecnológico, que dan pie a situaciones muy raras. No sabe lo que es un smartphone, o un selfie, su música favorita es el pop de los 90 y como fue secuestrada de adolescente, no terminó sus estudios.

   Los nombres de los capítulos son geniales, todos son Kimmy hace esto, Kimmy monta en bici, Kimmy hace una fiesta, y es genial.

   Pero, lo mejor, sin duda alguna, es Kimmy. La actriz lo hace maravillosamente, le coges cariño enseguida y quieres que todo salga bien. Todos lo hacen muy bien (me encanta Jane Krakowski aunque sea incapaz de escribir su nombre sin mirarlo), pero ella brilla. La ropa de colores estridentes ayuda, claro.

   Si queréis comedias, no la dejéis pasar, de verdad. La creadora y guionista principal de la serie es Tina Fey, de cuyo humor (y mala leche) soy bastante fan desde Chicas Malas.

lunes, 12 de octubre de 2015

This is love

   Hablaba con una amiga el otro día y me comentaba preocupada que había escuchado la letra de la canción de la Cenicienta (sí, la peli de Disney), cuando baila con el Príncipe Azul y que todo el rato decía "This is love, this is love". Estaba preocupada porque en ese momento, Ceni y el Príncipe no se conocen, sólo bailan, suponemos que ni siquiera han hablado y bueno, ya sabemos todos cómo termina la historia. 
Ya está: enamoraos

   Y esto me hizo pensar, reflexionar y volver la vista atrás. A cuando era una mozuela que creía que el amor tenía que ser como en las películas o en las novelas: dramático. Personalmente creo que esto empieza desde pequeños, cuando apenas levantamos un palmo del suelo y si un niño nos pega o trata mal en el colegio los adultos a nuestro alrededor afirman que es porque le gustamos, que los que se pelean se desean y similares. MEEEEEC. Error. 

   Es verdad que últimamente los de Disney se han puesto las pilas y tenemos ejemplos de películas como Brave, Rapunzel o Frozen que no giran en torno al amor romántico. En Brave, es precisamente un elemento negativo en la película: Mérida no quiere casarse y compite ella misma por su propia mano. Rapunzel no necesita que nadie la saque las castañas del fuego, pues a base de sartenazos se desenvuelve muy bien. Y en Frozen, Elsa le dice a Anna que no puede casarse con alguien a quien acaba de conocer. 

Princesas Disney decepcionadas
   Son los tres ejemplos que se me vienen a la cabeza por seguir con Disney. El problema, es que hay otros muchos en el sentido contrario. Tenemos a Bella de Crepúsculo, cuya vida se paraliza porque Edward la deja, llegando incluso al borde del intento de suicidio por la posibilidad de oír su voz o imaginarse su presencia. Tenemos la tóxica y nociva relación entre Anastasia Steel y Christian Grey, camuflada de BDSM en realidad es maltrato sin más, físico y psicológico. Y tenemos la escalofriante After, que normaliza comportamientos que deberían estar criminalizados, como bien analizó Iria G. Parente en esta entrada

   Es verdad que queda mucho más espectacular ese amor que todo lo puede, que supera todos los obstáculos y por el que hay que luchar, pero ya está. Apagamos la tele o cerramos el libro y volvemos a nuestra vida normal, con nuestra pareja que nos quiere mucho y sí, discutimos, pero la relación es fácil. Pienso que el amor es así, fluido, y que si no fluye, algo no funciona. Siempre hay discusiones, siempre hay alguna crisis a superar pero en general, debería ser una relación de igual a igual en la que ambos soportan la mitad del peso de la relación. Y donde en la ficción hay celos, en la vida real hay confianza. 

   ¡Y qué leches! Que sigo sin entender porqué le damos tanta importancia a tener pareja. Se puede alcanzar la felicidad estando soltero o soltera, no pasa absolutamente nada, no te salen escamas si a partir de cierta edad no estás casado y con hijos, ni vas a ser un amargado ni nada de nada. Leí una entrada muy interesante en el blog de Las malas hierbas relacionada un poco con este tema, pero llevada más al terreno sexual. No se necesita sexo, ni pareja, ni hijos para ser feliz. 

   Tengo la sensación de que hacemos muchas cosas por los motivos equivocados y a veces tener pareja es una de ellas. Nos embarcamos en una relación tóxica aguantando celos y novios controladores que nos dicen qué vestir o con quién salir porque nos han inculcado que eso es que nos quieren mucho. En el caso de las mujeres es mucho peor, porque desde pequeñas nos educan para contentar. Justo al escribir estas líneas acabo de terminar de ver el primer capítulo de Unbreakable Kimmy Schmidt y al principio alguien dice: "me parece alucinante la cantidad de cosas que hacéis las mujeres por tener miedo de resultar maleducadas" y es una verdad muy dura. 

   Pero también, nos asusta tanto quedarnos solos, que enlazamos una relación con otra, sin dejar a nuestra pareja actual hasta que el acuerdo con la siguiente no está cerrado. Conozco un caso particularmente terrorífico en el que no sólo hubo cuernos, sino que ella dejó a su novio, pero el otro no había dejado a su novia, así que la primera chica ¡¡volvió con su novio anterior!! Lo peor es que él la aceptó y la perdonó. Impresionante. 

   En definitiva, que tenemos que aprender a estar bien y ser felices nosotros, que nadie tiene que hacernos sentir completos ni ser responsables de nuestra felicidad. Debemos ser más Mérida y menos Cenicienta

viernes, 9 de octubre de 2015

Squat Challenge

   "¡Venga, va! ¡Me apunto al reto de las sentadillas!" Parecía muy guay, muy divertido ir haciendo cada vez más sentadillas, de cinco o cinco, con sus días de descanso. Total, 30 días, contando los descansos, tampoco es tanto tiempo, ¿no? Si además se empieza con 50, no puede ser tan malo. 

   En qué momento, Maripuri... En qué momento. 


   Y sí, al principio son poquísimas sentadillas, y ahí iba yo, más chula que un ocho, afirmando que no iba a contar las sentadillas que hiciera en el gimnasio para el reto. Y sí, al principio era así, hasta que eran más de 100 al día y ya empezaba a resultar un poco cansao. Creo que fue a partir de las 150 cuando dije, bueno, total, las del gimnasio también son sentadillas, ¿no? 


   Ahí, una tras otra, me he ido haciendo todas las sentadillas del reto. Sólo fallé un día, que no podía ni moverme, estaba mareada, con reglitis aguda, y calambres... y mira, tampoco hay que ser tan masoca. Ese día me lo salté y después continué como si nada, así que mi reto ha sido de 31 días con un descanso improvisado pero, por lo demás, lo he hecho tal cual. 

   Y duele. Hacer 250 sentadillas en un día cansa. Hacer sentadillas todos los días y además entrenar en el gimnasio a un nivel bastante intenso es agotador. Tengo las piernas cansadas, agujetas en el culo y pocas, poquísimas ganas de repetir el reto. Pero también estoy muy orgullosa de mí misma por haberlo terminado, por haberlo seguido (casi) al pie de la letra y no haberlo dejado a medias. 

   Ahora a por el reto de planchas... Definitivamente, estoy loca. 

 

miércoles, 7 de octubre de 2015

Reseña: Saga del Silo, Hugh Howey

Sinopsis de Amazon (del primer libro): En el futuro la Tierra es un planeta devastado en el que el aire se ha vuelto tóxico. Rodeados por este paisaje desolado, algunos seres humanos sobreviven en un silo subterráneo. Allí, hombres y mujeres viven en una sociedad regulada por estrictas leyes que han sido creadas para protegerlos. El sheriff Holston, quien no ha vacilado en defender las reglas del silo durante años, de repente rompe el mayor de todos los tabúes: pide salir al exterior. Su fatídica decisión desencadenará una serie de drásticos acontecimientos que llevará al resto de habitantes del silo a enfrentarse a algo que sólo se conoce por las historias y cuyo nombre ni siquiera se atreven a susurrar. 







   Me gustan las distopías, me encantan. Y si son post-apocalípticas, de supervivencia o con algún elemento turbio, más aún. Y, claro, cómo no me iba a gustar la saga del Silo, de Hugh Howey, si tiene todo lo anterior.

   Me lo recomendó mi hermana, que es muy sabia y me conoce. Y empecé el primero, Espejismo (Wool) con un poco de miedo porque no me terminaba de convencer, pero me bastó leer la primera parte para engancharme y devorar los tres libros del tirón. 
Así me he leído los tres libros

   A Espejismo le siguen Desolación (Shift) y Vestigios (Dust), y completan una historia bastante redonda. A mi juicio, el primer libro es el mejor, tanto a nivel historia, como de narrativa. Los otros dos flojean un poco en algunas partes, se hacen más lentos. Incluso hay un acontecimiento en el tercero por el que pasan muy por encima que, honestamente, para tratarlo así, yo casi que no lo habría metido. 

   Pero en fin, lo que cuenta es el conjunto y como trilogía funciona muy bien. Tiene un final trepidante y hasta prácticamente la última página no sabes muy bien si va a terminar muy bien o muy mal (y no seré yo la que lo desvele). 

   El punto fuerte de esta novela son los personajes. Son magistrales, estupendos, tridimensionales. Siempre he pensado que no hace falta empatizar con un personaje para que esté bien construido (y si no, ahí tenemos a Ignatius T. Reilly, uno de los mejores personajes de la literatura y a ver quién se atreve a identificarse con él). No, no hace falta empatizar si están bien construidos, simplemente entender sus motivaciones. Y aquí vemos muy bien qué motiva a cada uno a hacer las cosas que hacen... nos gusten o no. 

El autor, más majico...

   Algo muy positivo de este libro, al menos para mí, ha sido la ausencia de triángulos amorosos o tramas adolescentes. Desde que se puso de moda la distopía entre la literatura juvenil ha habido una avalancha de novelas de este género y una termina cansada de leer siempre las mismas historias pero cambiando el entorno. Howey consigue una historia bastante original sin necesidad de meter el triángulo amoroso machacón y esto le hizo ganar muchos puntos. 

   En definitiva, es una saga que recomiendo, especialmente el primer libro. Ya me contaréis si os animáis con ella.

lunes, 5 de octubre de 2015

Septiembre

  Septiembre ha pasado casi sin enterarme. Ha sido un mes discreto, a caballo entre el verano y el otoño, que no se ha terminado de aclarar con la temperatura. Los días que me atrevía a sacar (¡por fin!) las botas y me aventuraba en un atuendo más otoñal, hacía tal calor que terminaba sudando. Cuando volvía a los shorts, hacía frío. Septiembre es bipolar
Oh yeah!

   Tradicionalmente, septiembre es el mes de la vuelta al cole. Se nota mucho si no te has ido de vacaciones en agosto porque la ciudad vuelve a estar llena de gente, de ruido, de niños. Aunque en agosto ha estado bien lejos de estar desierta, sí que había cierta tranquilidad. 

   Como ahora mismo mi mayor ocupación es estudiar oposiciones, yo no tengo ni vuelta al cole ni he tenido vacaciones como tal. Hubo una escapada maravillosa a Salamanca (noble archivo de las letras, que diría Espronceda), pero el resto del verano ha sido igual que el resto del año: deporte, estudiar, leer, ver series. Igual estudiar menos, por culpa del calor horrible, pero bueno. 

   Y, sin embargo, sí que tengo sensación de vuelta al cole, de vuelta a la rutina. Aunque yo no tenga necesidad de hacer cambios, aunque mi horario sea el mismo que en agosto, aunque haga las mismas cosas y en el mismo orden. Septiembre implica volver al cole, esto es así. 

   También implica guardar la ropa de verano y sacar la de otoño-invierno, pero como hemos acordado que septiembre es bipolar, igual mejor espero a diciembre, o incluso no me espero y así el verano siguiente no tengo que hacer cambio de armario. Esto sería un planazo si me cupiera la ropa en mi armario de tres puertas.

¡Ya no es verano!

   Septiembre ha sido un mes bastante bueno para las lecturas. Llevo un tiempo un poco desanimada y leyendo menos (también es que si me paso el día estudiando, luego no me apetece demasiado seguir leyendo, aunque sea por ocio), pero no tengo quejas del volumen de lecturas, ni de la calidad de las mismas. 

   Septiembre también ha sido el mes de cambiarme de gimnasio. A uno más barato, más cerca de mi casa y con mayor amplitud de horario. Y que es el gimnasio al que va el Zagal y así entrenamos juntos, que es más divertido. 

   Y, cómo no, septiembre es el preludio a octubre y octubre... Octubre, no me gustas nada. Eres un mes cruel, largo, oscuro. Me he negado incluso a cambiar los días en el calendario permanente del salón hasta que tenga que poner 1 de noviembre, porque no puedo con este mes. Ha sido un mes de pérdidas importantes y ya lo asocio a tristeza, a lluvia, a lágrimas. Y, por ello, septiembre es un poquito peor, porque acaba y empieza octubre. 

viernes, 2 de octubre de 2015

Me apetece escribir

   Llevo un tiempo notándolo, echándolo en falta. Me apetece escribir. Nunca encuentro el momento de sentarme a dejar unas líneas, en un word o en un cuaderno y, de hecho, tengo un diario de lecturas en una preciosa libreta completamente abandonado. Pero noto que me falta algo. 

   No me apetece sólo hablar de libros. Durante un tiempo, los libros fueron la parte central de mi vida, básicamente mi única fuente de ocio y lo único que, realmente, me interesaba. Ya no es así. Leer sigue siendo muy importante para mí, pero hay otras cosas que han ido escalando posiciones y se han situado, si no al mismo nivel, sí muy cerca de la lectura. Series, cine, deporte (¡deporte! ¡Yo haciendo deporte!), arte, Instagram, cocina (aunque soy una cocinera muy patosa...). 

Así me siento sin escribir

   Hablar sólo de libros se me queda escaso y meter otras cosas en lo que fue mi blog literario no me apetece. Sigue ahí, existe, y aunque nuestra relación fue muy buena -con sus altibajos, como todas- no me apetece seguir en él. He madurado, he cambiado, y él no. 

   Tuve otro blog, pero tampoco me sirve. Lo usaba para hablar de todo lo demás, todo lo que no eran libros, pero yo también quiero hablar de libros

Los Eternos. Sacada de aquí.
   Así que he decidido crear Tempus Frangit, cuyo título rinde homenaje al gran Neil Gaiman y a su obra magna The Sandman. Aquí, si no me da por abandonarlo a los cinco minutos, compartiré con vosotros todo lo que se me pase por la cabeza, pero tranquilos: sin agobiar. 

   Y ya está, así empezamos. ¿Queréis acompañarme en este viaje?